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Lo estás haciendo mal; sólo necesitas 1 objetivo para poner tu vida en orden

“La forma de disfrutar la vida es concluir un objetivo y empezar de inmediato con el siguiente. No te quedes demasiado tiempo en la mesa del éxito, la única forma de disfrutar otra comida es teniendo hambre.”
Jim Rohn

1 junio de 2021

<<¡Hoy es el día!>> Digo en mi mente, ya que ha llegado la fecha límite que me había fijado para cumplir mis objetivos de una de las fases de mi objetivo financiero máximo.

Tengo un objetivo financiero máximo, por lo cual diseñe un plan dividido en más de 15 fases para poder llegar allí. Cada fase tiene 5 objetivos que tienen que ver con mi patrimonio, mi ingreso, mi vivienda, mis vehículos de desplazamiento, y con la actividad que realizo.

Me siento super contento porque, en general, tras casi año y medio de plazo que me había dado para ello, los objetivos de esa fase se han cumplido. He de admitir que algunos no están 100% cumplidos, pero tienen un avance muy significativo, puesto que en algunos de ellos me había puesto una vara tan alta que, en el momento que los planteé, sabía que no los cumpliría, aun así me comprometí a lograrlo en contra de todo pronóstico.

Estoy esperando la respuesta de una institución educativa, puesto que en el objetivo de la actividad que quiero realizar me había propuesto dedicarme de lleno a unos estudios de doctorado. Para este objetivo planteé que se cumpliría satisfactoriamente si lograba una beca que ellos ofrecen en la admisión. Se supone que hoy sabré la respuesta de esto.

Ya tengo los resultados de los demás objetivos. Sea a mi favor o no la respuesta del faltante, necesito saberla porque, dependiendo de cuál sea, podré plantearme los objetivos y la planificación de la siguiente fase que me acercará todavía más a mi objetivo financiero máximo.

¡Por fin! Varias horas después me llegó la respuesta. Es una carta en la cual me dicen que he sido admitido al programa. Gracias a Dios, que alegría siento al saberlo. Pero, espera, no encuentro la respuesta de la beca por acá, de esa beca depende si me dedico a esto de lleno o me toca replantearme el objetivo a otro tipo de actividad.

Decido llamar a la persona encargada de los posgrados de aquella institución. Ella me dice que el comité de becas no se ha reunido todavía, así que en alrededor de 10 días podré tener respuesta.

Tras terminar la llamada, la alegría por mi admisión se mezcla con un poco de ansiedad y frustración por no tener esa respuesta, no tanto por el resultado sino más porque no voy a poder hacer la próxima planificación basada en datos reales.

Si bien sé que puedo planificar asumiendo cosas, decido no hacerlo porque, en caso de no acertar, tendría que volver a hacer una nueva planificación y no quiero hacer doble trabajo. Entonces decido esperar hasta recibir esa respuesta para sentarme a planificar.

Días después

Sigo sin tener respuesta aún. Pero, he notado que en los últimos días me he sentido perdido, sin motivación para hacer mis actividades diarias, y he usado buena parte de mi tiempo en cosas poco provechosas como ver vídeos de entretenimiento y navegar por redes sociales.

Siento una desazón, como si algo le hiciese falta a mi vida. ¿Cómo es posible que hace pocos días estaba tan lleno de motivaciones, emocionado por cada día que llegaba, pero ahora no tengo ganas de nada?

¿Por qué me siento así? Quiero saberlo.

Decido analizar qué es diferente ahora. Y ¡voila! Aquello que es diferente, aquello que me hace falta, el motor que me mantenía en movimiento: tener un objetivo que perseguir.

El poder de un objetivo

“Si estás aburrido con tu vida, si no te levantas cada mañana con un deseo ardiente de hacer cosas, no tienes suficientes objetivos.”
Lou Holtz

“No siempre se pretende que un objetivo sea alcanzado; a menudo este sirve simplemente como algo a lo que apuntar.”
Bruce Lee

Los objetivos son una fuerza propulsora.

Los objetivos le dan sentido a la gente, le dan orden e intención a la acción inconsciente o descuidada.

Los objetivos pueden forzar a que alguien saque lo mejor de sí mismo yendo más allá de donde éste cree que puede llegar. Incluso pueden lograr que alguien se mantenga con vida.

En filosofía existe la rama de la teleología, la cual dice que todos los comportamientos que realizamos persiguen un fin. Te duchas porque esperas estar limpio, lees este artículo porque esperas aprender cosas de provecho, comes algo dulce porque esperas disfrutarlo con tu paladar, entre otros ejemplos.

Como seres humanos necesitamos de un objetivo para vivir una vida que valga la pena. Una persona que no persigue objetivo alguno no es más que un muerto en vida, un robot biológico que cumple someras funciones de supervivencia y no más.

Henry David Thoreau lo dice mejor en una frase: <<La mayoría de los hombres llevan vidas de desesperación silenciosa; lo que es llamado resignación no es más que desesperación confirmada>>. Esta frase describe a todo hombre que no sabe qué hacer con su vida, que no sabe qué objetivo debería perseguir.

Durante los días que no tuve ningún objetivo a perseguir me sentí perdido, mi enfoque estaba disperso, estaba confundido respecto a cómo utilizar mi tiempo y mi energía. En síntesis, no sabía qué hacer con mi vida.

El estado menos deseable para una persona es aquel en que ha perdido total autoridad sobre su vida, donde su acción no tiene intención ni propósito, puesto que es en ese estado cuando más vulnerable se encuentra de ser usado para cumplir los sueños y los propósitos de otros porque no tiene ningunos para sí mismo.

Aquello que nos da sentido, que nos da orden, que nos permite teñir con intenciones y propósitos a nuestras acciones, y que nos motiva a hacer las cosas es decidir perseguir un objetivo.

Si en este momento sientes que tu vida está a la deriva, que estás bloqueado en uno o varios aspectos, o que simplemente hay tantas cosas que quisieras lograr pero no sabes cuáles o cómo hacerlas, entonces define un objetivo. Cualquiera, puede ser trascendental y significativo o uno egoísta, puede ser a corto o largo plazo, puede ser complejo o simple; sólo define un objetivo, empieza a perseguirlo y el camino se mostrará por sí mismo. No temas equivocarte, no se trata de elegir el objetivo correcto, simplemente de decidir perseguir uno.

Todavía recuerdo una época en la que le había abierto mi corazón a una chica que me gustaba mucho, sin embargo, no fui correspondido. Fue un momento emocionalmente doloroso, me encontraba recostado en mi cama dándole vueltas a esa situación sin ganas de hacer nada, pero en el fondo sabía que debía moverme o mi tristeza me consumiría y malgastaría mi tiempo y mi energía.

Dos días después recibí un correo del gimnasio al que asistía en ese entonces, este decía que estaban impartiendo un curso de core abdominal por un valor de 100 euros y certificaban a las personas que tomaran las clases. Como estaba en un estado en que no sabía qué hacer, me puse como objetivo certificarme en esas clases así mi mente se despejaría.

Este simple acto de establecer un objetivo me cambió por completo, tanto psicológica como físicamente. Es como si ya sintiera ganas de moverme y hacer algo, como si el rechazo de aquella chica ya no me afectara en lo absoluto.

Años después estaba guiando el entrenamiento físico de algunas personas que me contrataban y daba clases en algunos gimnasios. Honestamente no sabía que eso era lo que iba a hacer en el futuro cuando tomé la decisión de ir a esas clases, de esta forma aprendí que un objetivo, incluso uno pequeño y simple, te abre camino y te hace avanzar. Aunque ya no me dedico actualmente a hacer entrenamientos físicos, le debo esta maravillosa experiencia de vida a esa mujer, gracias.

No sabes qué hacer con tu vida, ponte un objetivo ya, así sea fácil y rápido.

Ponte como objetivo arreglar tu habitación, leer y terminar un libro, salir a correr, inscribirte a un curso, llamar a un ser querido, empezar a ahorrar para comprar algo, etc. Lo que sea, pero ¡ponte un objetivo ya y comprométete a cumplirlo! Tu vida comenzará a moverse y con ese movimiento llegarán las respuestas de qué hacer con ella. Recuerda, los únicos inmóviles deberían ser los seres inertes.

“Si quieres vivir una vida feliz, átala a un objetivo, no a la gente ni a las cosas.”
Albert Einstein

¿Cuándo fue la última vez que definiste un objetivo para tu vida?

¿Tienes algún objetivo u objetivos personales que estés persiguiendo actualmente?

¿Estás haciendo algo para lograr tus objetivos personales?

Anatomía de un objetivo

“Los objetivos son el combustible en el horno del logro.”
Brian Tracy

Esta parte del artículo es para aquellos que ya no se sienten perdidos con su vida y que desean establecer sus propios objetivos de la manera más adecuada y proactiva posible.

Si aún te sientes perdido y no sabes qué hacer con tu vida, vuelve a leer los párrafos anteriores. Establece un objetivo cualquiera y dedícate a él.

Mi objetivo favorito que le recomiendo a toda persona en esa situación: ordena tu habitación, déjala limpia, saca la basura y todas las cosas que ya no utilices, incluso cambia los muebles de posición.

Este objetivo sencillo pondrá en movimiento cosas a nivel inconsciente que empezarán a cambiar tu vida, como un acto pequeño que abre un portal metafísico por donde entrarán cosas más grandes. Ahora, para aquellos que ya no se sientan perdidos, continúo.

Todo objetivo que esté bien definido contiene 4 elementos estructurales y 4 condiciones intangibles.

Elementos estructurales

  • Un resultado deseable claro
  • Una fecha límite para su cumplimiento
  • Un plan de acción que lo soporte
  • Un seguimiento y su respectiva evaluación

Condiciones intangibles

  • Un deseo real de conseguirlo
  • Una decisión comprometida
  • Que sea creíble para ti
  • Visualizar la consecución

Cualquiera que piense plantearse un objetivo y tener altas probabilidades de lograrlo, tiene que tener en cuenta todo lo anterior. Siempre que le falte alguno de los elementos estructurales y/o alguna de las condiciones intangibles, las probabilidades de conseguirlo disminuyen drásticamente.

Veamos uno por uno.

Elementos estructurales

  • Un resultado deseable claro

“El trabajo está destinado a crear un resultado deseado. Si tu trabajo no está materializando el sueño, ¿en qué estás trabajando?”
Richie Norton

Vivimos en un mundo donde se ha engrandecido de forma excesiva el proceso casi diciendo que el resultado no importa.

Claro que importa. Lógicamente hay que amar el proceso, disfrutar de su ejecución, aprender de él y sacarle todo el provecho posible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la única razón por la cual decidimos ser parte de ese proceso es porque su resultado es algo que deseamos.

De hecho, las personas que más admiramos, aquellas que son el foco de atención de muchos ojos, recibieron esa atención y esa admiración debido a los resultados que consiguieron, mas no a los procesos que atravesaron.

El proceso suele ser la historia maravillosa que hay detrás de un resultado, pero son muy pocos los que están dispuestos a vivirla. Y, me atrevo a apostar sin temor a equivocarme, que aquellos que decidieron vivirla se motivaron a hacerlo dado que había un resultado esperado que ellos deseaban.

Todos los objetivos que decidas perseguir deben tener un resultado claro que desees, si no entonces no pierdas tu tiempo con eso.

Hago énfasis en mencionar que sea tu deseo real. No cometas el error de dejar que los deseos de otros te sean impuestos porque, de lo contrario, entrarás en una situación personal caótica que, a la corta o a la larga, te llevará a sentirte perdido, frustrado y con resignación.

Parte de tu carácter y de tu amor propio viene dado por el tipo de objetivos personales que establezcas para tu vida, ya que ellos serán la pauta de tu comportamiento y de tu toma de decisiones a futuro, por esa razón define claramente objetivos cuyos resultados reflejen tus deseos más profundos.

Si lograras ese objetivo que estás persiguiendo, ¿su resultado sería algo que tú desees o algo que otros te condicionaron a desear?

Una vez tengas claro cuál es el resultado deseable, ahora sí puedes crear la afirmación que te recordará tu objetivo de una forma clara y rápida a la que puedes acceder en cualquier momento que necesites recordarlo.

Por lo general las afirmaciones de los objetivos se escriben iniciando con un verbo en infinitivo, por ejemplo: <<ahorrar 1.000 USD>>. Sin embargo, mi recomendación es que esa afirmación sea conjugada en la primera persona en presente para que cada vez que lo repitas lo hagas con certeza, como algo que ya pasó, por ejemplo: <<Yo ahorro 1.000 USD>>

También cabe aclarar que debes ser muy específico cuando hagas estas afirmaciones, ya que lo que sea que digas es lo que recibirás. Evita definir objetivos muy generales y abstractos, o cosas que suenen más políticamente correctas solo porque temes a lo que otros puedan pensar sobre ti. Recuerda, es tu objetivo y tu resultado deseable, por eso sé inmisericorde con cualquiera que quiera interponerse entre tú y lo que deseas.

Esto último te lo digo porque una vez mi deseo era tener un trabajo que me pagara más que en el que yo estaba, pero mis miedos me hicieron definir mi objetivo como: <<Yo tengo un trabajo con mayor potencial de generación de ingresos>>.

Pasó lo esperado, la vida me dio lo que pedí, un trabajo con mayor potencial de generación de ingresos. Lógicamente potencial no siempre es lo mismo que realidad, y, aunque ese trabajo tenía mucha autonomía y estoy agradecido por todo lo que aprendí allí, a nivel de ingresos terminé ganando menos que en el anterior.

Me planteé ese objetivo porque de esa manera porque sentía miedo de que sonará muy avaricioso y yo pudiese ser visto con malos ojos. Aprendí mi lección, debí haber puesto mi objetivo como <<yo tengo un trabajo que me paga X cantidad de dinero>> porque al final ese era mi resultado deseado.

Recuerda, recibirás y lograrás el objetivo que te plantees tal cual como te lo plantees. Ten claro tu deseo, ten claro el resultado que buscas, y sé específico a la hora de afirmarlo.

  • Una fecha límite para su cumplimiento

“Las tareas sin fechas límites son mucho mejores para producir culpa que para estimular la acción.”
Kerry Patterson, Crucial Conversations: Tools for Talking When Stakes Are High

Cuando una acción a realizar no tiene un plazo para ser realizada, esta sucede en cualquier momento y en ninguno a la vez.

El hecho de afirmar que harás algo abre de inmediato una línea de tiempo. Es como si hubiese distintas versiones de ti en otras dimensiones que sí han hecho y no han hecho lo que dijiste, por eso esa acción ocurre en muchos momentos y en ninguno al mismo tiempo. Al haber tantas versiones se vuelve improbable que materialices en esta realidad alguna de las versiones que sí lo hizo.

De ahí la importancia de establecer un plazo y una fecha límite en la cual esa acción debe realizarse, entendiendo también las consecuencias que acarrea el resultado. Así, cuando se cumpla ese plazo, sólo habrá dos resultados posibles: la versión tuya que sí lo hizo y la que no.

Cuando defines una fecha límite no abres líneas de tiempo innecesarias, las cuales, de quedar abiertas, lo único que hacen es quitarte una parte de tu energía hasta que las culmines; energía que podrías utilizar para cosas más provechosas.

Por otro lado, cuando un objetivo no tiene un plazo determinado para ser cumplido, no hay motivación en hacerlo dado la carencia del sentido de urgencia necesario para lograr lo que nos propongamos con prontitud.

Sin sentido de urgencia nos da igual que algo suceda ya, en una hora, mañana, el otro año o la otra década.

Una persona promedio vive alrededor de 25.000 a 30.000 días. Mientras nuestros avances tecnológicos no sean capaces de mantenernos con vida por periodos más prolongados o darnos la inmortalidad, requerimos del sentido de urgencia para concluir nuestros objetivos y vivir nuevas experiencias.

Pero, incluso, si fuésemos inmortales, necesitamos de un sentido de urgencia para no estancarnos. Estar estancados en un objetivo teniendo todo por vivir puede ser igual o peor al castigo al cual fue condenado Sísifo, quien debía subir una roca a una cima desde la cual la misma roca rodaría de vuelta al inicio del camino, y Sísifo debía repetir este absurdo proceso eternamente.

Hay una frase popular que dice que los objetivos sin límites de tiempo no son más que sueños. En mi caso considero que no son más que el resultado de una mente que vive en la ilusión y la fantasía lejos de cualquier intención de materializar los resultados deseados.

Si quieres tener mayor certeza en el cumplimiento de tus objetivos y ponerte más cerca de la materialización de los mismos, agrega a tus afirmaciones una fecha límite. Por ejemplo: <<Yo tengo ahorrado 1.000 USD el 31 de diciembre del 2021>>.

¿Cuántas líneas de tiempo innecesarias has abierto por no haber establecido una fecha límite?

En cuanto al objetivo que sea que estés persiguiendo en este momento, ¿en qué momento definiste que lo debías cumplir?

Dale un sentido de urgencia a tus objetivos si en verdad es importante para ti su consecución.

Una vez llegada la fecha límite, evalúa si conseguiste el objetivo, asume las consecuencias que eso acarrea, declara que cierras cualquier línea temporal innecesaria abierta, y define un nuevo objetivo a perseguir.

  • Un plan de acción que lo soporte

“¡Si fracasas en planificar, estás planificando para fracasar!”
Benjamin Franklin

Un objetivo logrado siempre fue precedido por una o más acciones encadenadas que lo hicieron posible.

Hay dos formas de recorrer un camino y llegar al destino: a ciegas o con la ruta clara. Esto significa que, incluso sin saber cómo, cualquiera podría ir del punto A al punto B, la única diferencia radicaría en el tiempo, la energía y los recursos utilizados en ese trayecto.

Al tener un tiempo de vida finito, un nivel de energía finito y unos recursos finitos, lo ideal siempre será gastar lo menos posible de ellos en el logro de un objetivo.

Un plan de acción te ayuda a predecir los siguientes movimientos y lo que necesitarás para llevar a cabo tu objetivo gastando lo menos posible de tu tiempo, tu energía y tus recursos.

Aquí es donde falla la mayoría. Muchos, sobre todo aquellos que entendieron mal la ley de la atracción, creen que simplemente es decir afirmaciones del objetivo, visualizarlo y ya, pasará por arte de magia. Pasado el tiempo, generalmente se encuentran de frente con la frustración de que no se haya materializado.

Yo también cometí ese error alguna vez. Recuerdo que mi objetivo era lograr cierto nivel de ingresos, lo escribí entre la lista de mis objetivos del año y cada mañana visualizaba como esa cantidad de dinero ingresaba a mi cuenta bancaria. Sin embargo, pasaron los meses y mi ingreso no había tenido transformaciones considerables ni cercanas al objetivo.

Lógicamente lo anterior me frustró. Sentí que había perdido mi tiempo (en parte sí) y que esto eran patrañas (no del todo). Decidí sentarme a analizar por qué no lo lograba, por qué aunque visualizara el resultado con claridad no podía ver el camino que me llevaba hasta allá. La respuesta la encontré en la falta de tener un plan de acción.

Tenía claro mi resultado deseado, pero seguía haciendo casi lo mismo que antes. Estaba loco, tal como decía Albert Einstein, <<demencia es hacer la misma cosa una y otra vez esperando resultados diferentes>>. Así que decidí abrirle paso a la cordura y me senté a crear un plan estructurado para saber qué debía hacer para lograr el objetivo, puesto que a ese paso la única manera en que iba a lograrlo era ganándome la lotería o consiguiendo una sugar mommy.

Con mi plan de acción hecho, ya sabía qué posibles fuentes de ingreso podía generar, cuántas ventas debía hacer, cuántas llamadas y visitas debía realizar, etc. Una vez tuve esto claro, aumentó al instante mi certeza sobre la consecución del objetivo, a la vez que se intensificó mi sensación de poder en influir a que eso se convierta en una realidad.

“En la preparación para la batalla siempre he encontrado que los planes son inútiles, pero planificar es indispensable.”
Dwight D. Eisenhower

Alguna vez le escuché a un maestro espiritual decir que, si querías hacer reír a Dios sólo tenías que mostrarle tus planes. Con esto hacía referencia a que los planes podrían fallar aunque fuesen diseñados con el mayor grado de meticulosidad.

Un plan de acción puede fallar por distintas razones, incluso ni siquiera puede cumplirse en su totalidad, pero, a pesar de eso, nos da la confianza para recorrer el camino que hay hacia nuestro objetivo.

Perseguir un objetivo sin un plan de acción es como ir caminando por un terreno desconocido con la visión nublada o a oscuras, una situación en donde la certidumbre y la confianza en la consecución se vuelven casi nulas, lo cual disminuye bastante las posibilidades de logro de cualquier objetivo.

Por otro lado, cuando tenemos un plan de acción podemos hacer evaluaciones y medidas comparativas de lo que ocurre en el proceso respecto a lo que habíamos estimado inicialmente, de esta forma podemos reconocer y tomar decisiones sobre si debemos abandonar, o ver en qué medida podemos ser flexibles y adaptarnos a condiciones inesperadas.

Cuando el imperio japonés hizo su primer avance por el sudeste asiático en la Segunda Guerra Mundial, los altos mandos quedaron tan sorprendidos por sus resultados conseguidos pues habían logrado todos los objetivos propuestos en menos tiempo y con menos bajas de las estimadas. Algo que no habrían podido saber de no haber tenido un plan de acción, inclusive ni lo hubiesen logrado.

Entre más grande el objetivo, el plan de acción que lo soporte debe ser todavía mayor.

Tu plan debe ser el manual paso a paso de lo que debes hacer para lograr el objetivo. Es la división del objetivo en objetivos más pequeños que, al ser cumplidos, aseguren su consecución.

Respecto al objetivo que deseas conseguir, ¿sabes cuál es el primer paso a realizar?

¿Sabes cuál es el siguiente paso? ¿Y el siguiente? ¿Y el siguiente?

Abraham Lincoln decía que si le dabas seis horas para talar un árbol, él usaría las primeras cuatro afilando el hacha. Recuerda, tu plan puede fallar, pero eso no significa que pierdes tu tiempo planificando, al contrario, cada hora dedicada a planificar aumentará tus probabilidades de éxito, por eso afila tu hacha.

Planificar conlleva tiempo y dedicación, conlleva pensar, quizá por eso la mayoría de las personas no lo hacen. Ellos viven inmersos en una especie de esclavitud donde esperan que un amo les de su ración diaria y les diga qué hacer, les cuesta pensar y decidir por sí mismos, en consecuencia, no logran las cosas que ellos quieren, pero sí logran las que otros quieren.

Si tú sientes que no eres un esclavo y quieres romper ese yugo invisible al que la sociedad te ha condicionado, conviértete en la autoridad de tu vida. Piensa, planifica y toma acción, que lo que sea que este en tus pensamientos lo puedas materializar en esta realidad.

Por otra parte, respecto a lo mencionado en la ley de la atracción, sí existen personas que sólo por tener una visión clara de lo que desean lo pueden materializar, incluso pareciera que la vida misma se encarga de dárselos sin que ellos tengan que esforzarse por ello.

Lo anterior es posible porque la ley de atracción implica que atraes lo que eres, y como ellos son las personas que poseen lo que desean aun sin tenerlo todavía, lo materializan con facilidad.

Llegar a este nivel está muy por encima de las posibilidades de la persona promedio que transita por las calles de tu ciudad. Requiere de un trabajo personal, de autoconocimiento, de autocontrol, y de limpieza. Implica más esfuerzo que planificar así que ya puedes inferir porque no cualquiera lo logra.

La ley de atracción está en funcionamiento todo el tiempo, de hecho todo lo que has atraído a tu vida hasta este momento, tanto lo bueno como lo aparentemente malo, es resultado de esa ley porque eres la persona que atrae ese tipo de cosas.

Además, ten presente este orden: Ser -> Hacer -> Tener

Tener se refiere a lograr materializar el objetivo y Hacer se refiere a la ejecución de tu plan de acción. Cuando estés ejecutando tu plan de acción, empieza a operar desde la mentalidad de la persona que ya consiguió el objetivo, o sea desde la del Ser. En este caso visualizar es indispensable y te permite Ser y sentirte como la persona que atrae ese tipo de resultados que tú deseas.

Es más, aún con la planificación más estructurada posible, si no la ejecutas desde un marco mental y las intenciones correctas, te enfilas hacia el fracaso. Cree, confía en ti y en el futuro, recuerda que tienes un plan a seguir, nada puede salir mal.

  • Un seguimiento y su respectiva evaluación

“Cuando el rendimiento es medido, el rendimiento mejora. Cuando el rendimiento es medido y se reporta, la tasa de mejora se acelera.”
Ley de Pearson

Dar seguimiento al objetivo permite que el proceso vaya encaminado hacia su consecución. Una vez cumplida su fecha límite, la evaluación dirá si se cumplió o no, y en qué medida.

Es del saber general que la mayoría de las personas que hacen propósitos de año nuevo fracasan y abandonan llegado el mes de febrero. Si bien eso es consecuencia de no tener alguno o todos los elementos estructurales anteriores, el hecho de no realizar este elemento puede tirar por la borda cualquier esfuerzo realizado en la planificación.

Los aviones duran por fuera de ruta más del 90% del tiempo de vuelo, y casi siempre llegan a su destino en los horarios establecidos. La razón de esto se debe a un seguimiento constante de su plan de ruta.

El piloto revisa continuamente su curso actual respecto a la ruta trazada y realiza las correcciones pertinentes para poner el avión en la ruta correcta nuevamente, para ello se vale del radar y de otros mecanismos que le permiten saberlo.

Sin ese seguimiento al vuelo del avión, los accidentes aumentarían, los aterrizajes forzosos también aumentarían, los aviones perdidos serían una noticia más común, y los retrasos en los vuelos serían algo normal en los aeropuertos. Este nivel de control es el que hace que viajar en avión sea más seguro en todos los aspectos que cualquier recorrido que hagas por carretera.

Así mismo, tu seguimiento será el que aumente aún más las posibilidades y la sensación de certeza de lograr tu objetivo. Tu seguimiento es el que permite que tu plan de acción se ejecute y se corrija a tiempo evitando que quede en el olvido.

Para poder realizar un seguimiento efectivo debes tener una serie de mecanismos y métricas que te permitan evaluarlo fácilmente, y estos los defines y los diseñas durante la creación de tu plan de acción.

Por ejemplo, si el objetivo que te planteas es ahorrar 1.200 USD para el último día del año, y en el plan de acción decidiste que debías ahorrar 100 USD mensuales, tu seguimiento deberías hacerlo mensualmente revisando si efectivamente ahorraste esa cantidad en el mes o no. Si en un mes te hizo falta 10 USD, ahí es donde debes replantear tu plan de acción, podrías hacer un esfuerzo extra en el mes siguiente ahorrando 110 USD, o podrías distribuir la cantidad faltante en los meses restantes para que el esfuerzo sea menor, entre otras opciones.

Cada objetivo es diferente, por consiguiente, requerirá un plan de acción específico y único para ser cumplido, además de unos mecanismos y métricas únicos y específicos para evaluar y hacer el seguimiento del proceso y del resultado.

Si el objetivo es pérdida de peso, la métrica será el peso corporal y el mecanismo será pesarse en la báscula; si es uno de ventas, el seguimiento podría hacerse revisando el número de unidades vendidas, cantidad de ingresos generados, nivel de recompra, entre otros; y así con cualquier objetivo que te propongas.

A su vez, debes tener claros los momentos para hacer estos seguimientos, sean diarios, semanales, mensuales trimestrales, etc. Esto dependerá netamente de la naturaleza del objetivo, ya que si, por ejemplo, el objetivo es tener un árbol, revisarlo cada día puede ser infructuoso pues hay que darle tiempo para que crezca, pero si fuera hacer day trading, revisar constantemente las operaciones a lo largo del día es crucial.

“…Estrecha los periodos de feedback. Pon mecanismos allí así la atención no tendrá que deambular. Pide más input. ¿Cuánto input? Bueno, olvídate de las revisiones cuatrimestrales. Piensa en términos de revisiones diarias. Estudios han encontrado que en profesiones con menos periodos de feedback directo -análisis de acciones, psiquiatría y medicina- incluso el mejor empeora con el tiempo.”
Steven Kotler

Es claro que hay objetivos que necesitan que le des tiempo para poder divisar sus frutos o presenciar sus resultados, sin embargo, si dejamos mucho tiempo entre un seguimiento y el siguiente, podríamos incurrir en el error de olvidarlo o quitarle importancia, lo cual aumenta las posibilidades de fracaso.

Suelo revisar dos veces al día todos mis objetivos. De hecho, planteo objetivos diarios, semanales, mensuales, trimestrales, anuales y de largo plazo, los cuales están conectados entre sí de forma lógica, haciendo que, si cumplo los de hoy, me acerque a cumplir los de la semana, lo que me acerca a cumplir los del mes, los del trimestre, los del año, y así sucesivamente.

Mi seguimiento ocurre continuamente tal como el piloto que va en su avión. Aunque nos salgamos de nuestra ruta el 90% de las veces, podemos retomar el curso gracias a los mecanismos y las métricas que tenemos a nuestra disposición en nuestros seguimientos, lo que nos aumenta nuestras posibilidades y nuestra sensación de certeza de llegar a nuestros destinos.

Así que se podría inferir que un seguimiento bien ejecutado puede hacer que logres tus objetivos aun equivocándote el 90% de las veces.

¿Qué métricas y mecanismos has diseñado para dar seguimiento a tu objetivo?

¿Cada cuánto haces los seguimientos de tu objetivo?

Finalmente, tenemos la evaluación, la cual es la que nos dice si el objetivo se transformó en el resultado deseable o no.

Hay dos tipos de objetivos, (1) aquel en el que un evento sucede, por ejemplo <<terminar de leer un libro para el próximo domingo>>; y (2) aquel en el que un número o porcentaje debe ser alcanzado, por ejemplo <<vendo 1.000 productos para finales del trimestre>> o <<tengo un porcentaje de grasa corporal del 9% el 11 de septiembre>>.

Cuando los objetivos se establecen basados en que un evento suceda, la evaluación es muy fácil, sucedió o no sucedió, un sí o un no sumado a las consecuencias lógicas de ello. No hay punto medio.

Cuando los objetivos se establecen basados en un número o porcentaje, la evaluación puede ser igual de fácil que la anterior, un sí o un no. La diferencia radica en que, al existir una medida específica, podemos saber cuán cerca o lejos estuvimos de conseguirlo, por ejemplo, si el objetivo era vender 1.000 productos y vendiste 985, estuviste muy cerca de lograrlo, pero si sólo vendiste 100 estuviste bastante lejos.

El segundo tipo de objetivos le gusta mucho a nuestro cerebro, ama los números pues le facilitan la planificación y el seguimiento, así que, en lo posible, intenta que cuando definas tus objetivos y hagas tu planes de acción estos contengan números.

Un objetivo generalista puede mentir o ser engañoso. Un objetivo con medidas específicas no puede ser burlado.

Si te preguntas qué puede pasar si tu objetivo fracasa, simplemente tienes que saber que esa es una posibilidad de la que nadie está exento por muy bien cimentado que esté su objetivo en estos cuatro elementos estructurales.

Lo importante es que tu objetivo esté bien definido con resultados deseables claros, con fechas límites, que tenga un plan de acción que ejecutarás y al que le harás seguimiento. En ese caso el fracaso no es tu culpa porque hiciste lo que te tocaba, así que mis felicitaciones y mis mejores deseos para el próximo objetivo.

Pero si no haces lo que te toca, aquello en lo que tú tienes influencia y responsabilidad directa respecto a tu objetivo, el fracaso te lo tienes bien merecido.

Condiciones intangibles

  • Un deseo real de conseguirlo

“Cuando tus deseos sean lo suficientemente fuertes, parecerás poseer poderes sobrehumanos para lograr tu objetivo.”
Napoleon Hill

“El deseo hace que la vida ocurra. Hace que importe. Hace que todo valga la pena. El hambre por ver el siguiente amanecer o atardecer, para tocar al que amas, para intentarlo de nuevo.”
Karen Marie Moning, Shadowfever

El deseo real nace de la fuerza de voluntad, la cual proviene de nuestro instinto, o sea que un deseo real es el uso consciente y dirigido de una fuerza infinita que poseemos en nuestro interior.

Cuando tenemos deseo real de algo, hasta la parte más profunda de nuestras entrañas dará de sí para que podamos conseguirlo.

Cada vez que sientes deseo sexual por alguien puedes sentir también que todo es posible, que estás dispuesto a hacer lo que sea para saciarlo, es un momento donde el mundo que te rodea desaparece y sólo existe tu deseo y la satisfacción del mismo.

Ahora imagina que el deseo que tienes por lograr tus objetivos es similar al que sientes cuando tus impulsos sexuales se activan. En otras palabras, tu deseo es tan grande que para ti sólo existen tú, tu deseo y su consecución.

La persona más peligrosa del mundo es aquella que tiene en su cabeza únicamente un objetivo y un deseo real por conseguirlo.

Por ejemplo, los terroristas que están dispuestos a dar sus vidas con tal de perpetrar sus atentados. Su deseo de lograr su objetivo es tan grande que no permiten que nada ni nadie se interponga en su camino para que se cumpla, si es el caso morirán en el intento.

Si bien no es necesario llegar a ese nivel de extremismo, sólo imagina que tienes una convicción así de férrea cuando se trata de perseguir tus objetivos, una en la que estás dispuesto a morir por conseguir lo que deseas.

Mi hermana desde niña se comportaba como las personas más peligrosas del mundo, ella sólo tenía un deseo en mente, todo lo demás era inexistente e irrelevante para ella. Su objetivo era convertirse en médico desde que tenía 5 años, nunca lo cambió ni pensó en alternativas. Obviamente logró su objetivo pasado los años y ahora trabaja como doctora en un hospital.

¿Cuántas ganas tienes de lograr tus objetivos realmente?

¿Estarías dispuesto a dar todo de ti y más para conseguir tu objetivo?

Si algo o alguien se interpone entre tú y tu objetivo, ¿qué harás al respecto?

La vida sólo te dará lo que realmente desees. Dime tu nivel de deseo y te diré cuán probable es que lo consigas.

Los seres humanos poseemos la capacidad de poder percibir el deseo de los demás, es por eso que cuando alguien tiene un deseo grande de algo, tú puedes a empezar a sentir ese deseo también. Por ejemplo, si no tienes hambre, pero ves a alguien comiendo un helado con inmenso deseo, te entrarán ganas de comer helado aun cuando antes no tenías hambre.

Cuando está capacidad de percibir el deseo de otros se desvirtúa es cuando sentimos envidia de alguien.

Recuerdo cuando tenía 15 años que estaba viendo un documental en donde salían personas que alzaban pesas. Al terminar de verlo me entraron unas ganas intensas de ponerme a entrenar y así lo hice. O sea, pude sentir el deseo que tenían las personas del documental por hacer ejercicio, entonces empecé a tener el mismo deseo y actué en consecuencia.

Gracias a esta capacidad humana es que puedes detectar cuán fuerte es tu deseo. Si cuando haces o hablas sobre el objetivo que persigues logras despertar en otros ese mismo deseo o envidia, entonces tu deseo es real.

Infortunadamente, dada esa misma capacidad que poseemos puede que los objetivos que tú estés persiguiendo no vengan guiados por un deseo real que nace de tu propia fuerza de voluntad e instinto, sino que nacen del deseo de otra persona.

Lo peor que te puede pasar es que dediques tu tiempo, tu energía y tus recursos a objetivos que en realidad no son tuyos, sino que nacen del deseo de otros, pues esto es como vivir una vida que no te correspondía, una situación verdaderamente frustrante.

Así pues, limita mucho el contenido de lo que consumes y sé muy selectivo con el tipo de personas que andas, por lo menos hasta que no hayas definidos tus propios objetivos basados en tus propios deseos reales. Esto te lo digo porque puedes contaminarte del deseo de los demás.

Una vez tu objetivo está claro, busca contenido alineado mayormente con lo que deseas conseguir, y pasa tiempo con personas cuyos deseos potencien el tuyo.

Si tus objetivos despiertan deseos en otros y ellos empiezan a vivir una vida que no es de ellos por perseguir tus deseos, nada que hacer, no es tu problema. Cada quien es responsable de su vida y sus deseos, por eso no te sientas mal por mostrar tus objetivos cuando ya los tengas claros, al contrario, hazlo con orgullo.

“Observad cómo se queman los barcos… Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar. Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos.”
Alejandro Magno

“Pienso que la capacidad del hombre podría duplicarse si fuese demandado, si la situación lo demandara.”
Will Durant

Sumado a todo lo anterior, puedes potenciar tu deseo generando un entorno y unas condiciones que vuelvan inevitable la consecución de tu objetivo. Debes entrar en el <<Punto de No Retorno>>, un estado donde no hay más alternativas que triunfar.

Sun Tzu en su libro El Arte de la Guerra dice que cuando las tropas se ponen en situaciones donde no hay más alternativas que luchar o morir, estas combatirán con una fuerza y habilidad que supera por mucho su desempeño normal.

Generalmente los puntos de no retorno suelen suceder tras una inversión financiera considerable, pero también hay otro tipo de formas de cruzar ese punto.

Recuerdo cuando estaba a pocos minutos de ser ingresado al quirófano porque se me iba a realizar una cirugía un tanto compleja donde existía un riesgo de morir. Mi deseo de vivir fue tal que pedí un teléfono prestado y llamé a una programadora para que me creará una página web para un proyecto que siempre había querido hacer, no le mencioné nada de la cirugía, simplemente le dije que cuando ella acabara con eso me pasara la cuenta de cobro. En mi mente decía que tenía que vivir para poder dedicarme al proyecto, nunca le di la entrada a la muerte como alternativa.

Si tu deseo es real, entrar en puntos de no retorno será sencillo y a veces automático.

¿Qué estás dispuesto a hacer para materializar tu deseo?

¿Hasta dónde llegarías para lograr tus objetivos?

¿Qué punto de no retorno debes atravesar para acercarte a la consecución de tus objetivos?

Nota: Si deseas saber más sobre la energía infinita de la fuerza de voluntad, lee este artículo.

  • Una decisión comprometida

“El compromiso es una declaración de lo que ‘es’. Tú puedes saber a qué estás comprometido por medio de tus resultados, no a través de lo que dices que son tus compromisos. Todos estamos comprometidos. Todos estamos generando resultados. El resultado es una prueba del compromiso.”
Jim Dethmer, Diana Chapman, y Kaley Klemp

El núcleo central de la palabra decisión implica que se cortan todas las alternativas.

Los compromisos resales se reflejan en los resultados, no en lo que dices que, supuestamente, son tus compromisos.

Decidir perseguir un objetivo es poner todo el enfoque, el tiempo, la energía y los recursos que hagan falta en su consecución. A su vez es decidirse por no perseguir más objetivos distintos.

Robert Braul lo explica mejor en una frase: <<Somos alejados de nuestro objetivo, no por los obstáculos, sino por un camino claro hacia un objetivo menor>>. Muchas veces las razones por las que no logras tus objetivos tienen más que ver con la procrastinación que con impedimentos.

Cuando tienes un objetivo muy grande o importante que estás persiguiendo, tu mente entra en un cierto estado de ansiedad y estrés porque sabe que hay trabajo por hacer, por lo cual puede generar cierta resistencia a la hora de poner manos a la obra. Esta es la razón por la cual la planificación para crear un plan de acción claro es tan importante, ya que le disminuye o le quita esa preocupación a la mente, así sabrá qué tiene que hacer y sólo debe ejecutarlo.

La mayoría de las personas falla en realizar la planificación, debido a esto no tienen claro el camino a seguir para lograr su objetivo; sus mentes no quieren hacer doble trabajo de pensar y ejecutar a la vez. Por eso, no es de extrañar que cuando se han propuesto un objetivo se vean envueltos en distracciones y tomen poca o ninguna acción.

Es más fácil para sus mentes lograr el objetivo de estar horas consumiendo contenido en redes sociales que lograr objetivos que pueden significar una verdadera evolución para sus vidas. El camino para conseguir objetivos menores lo tienen estudiado de sobra, en cambio el diseño del camino para objetivos significativos es mucho trabajo para sus mentes atrofiadas.

En este momento, ¿qué objetivos menores te están alejado de tu objetivo?

El diseño es clave para contrarrestar los objetivos menores y para anticipar los obstáculos. Durante tu planificación también tienes que tener en cuenta estos dos elementos creando escenarios y mecanismos para evitar que aparezcan y te quiten tiempo y energía.

Por ejemplo, para escribir este artículo planifiqué su estructura antes de escribir cualquier palabra, sabía desde el principio qué temas tocaría y en qué orden lo haría, esto hizo que cuando me senté a escribir no tuviese que pensar en qué iba a hacer sino simplemente dejar que fluya la inspiración a través de mis manos.

Además, también definí los momentos más propicios para sentarme a escribirlo sin interrupciones del entorno. En mi caso establecí que escribiría entre las 4:30 am y las 6:00 am. También eliminé cualquier posible fuente de distracción por lo que puse mi celular en modo avión evitando que cualquier notificación entrante me sacara de mi estado de flujo.

¿Qué decisiones puedes tomar ya que eliminen cualquier objetivo menor?

¿Qué mecanismos te permitirían mantenerte totalmente inmerso en la consecución de tu objetivo?

Todo objetivo que haya sido logrado empezó con una decisión comprometida.

Estás una sola decisión de lograr lo que sea. Yo sé que esto suena a las patrañas que normalmente dicen los <<gurus>> del desarrollo personal, pero es verdad, ya que cuando tomas una decisión comprometida estás moviendo cosas en el mundo metafísico que se materializarán en este mundo físico.

Recuerda que el compromiso lo evidencias en tus resultados, así que poco importará lo que sea que te digas o le digas a otros porque tus palabras pueden ser engañosas, tus resultados no. Tu peso actual es tu compromiso con ese peso, tu ingreso actual es tu compromiso con ese ingreso, tu relación de pareja es el compromiso con esa relación, etc. Los resultados muestran el compromiso real que hay detrás de tus decisiones.

Los resultados que generes en el camino hacia la consecución de tu objetivo serán los que te digan cuán realmente comprometido estás en hacer que las cosas pasen. Este es un mecanismo de control cualitativo excelente para evaluarte respecto a tu objetivo.

¿Qué resultados has generado hasta ahora con respecto a tu objetivo?

¿Qué nivel de compromiso reflejan esos resultados?

Nota: Si deseas saber más sobre los compromisos reflejados en resultados, lee este artículo.

  • Que sea creíble para ti

“Si algo le resulta difícil de lograr, no lo crea imposible para cualquier ser humano; más bien, si es humanamente posible y corresponde a la naturaleza humana, sepa que usted también puede alcanzarlo.”
Marco Aurelio

No existe objetivo alguno que puedas lograr si no crees que es posible para ti lograrlo.

Los seres humanos somos un colectivo global, estamos interconectados todos, por lo cual cuando un hombre logra algo nuevo, este abre la puerta a todos los demás para que también nos sea posible.

Durante alrededor de un siglo las personas creían que recorrer una milla en menos de cuatro minutos era imposible, algo que ponía en riesgo la salud humana de sólo intentarlo. En el año 1955 el inglés Roger Bannister superó esa marca aparentemente imposible para cualquier ser humano. Luego de eso no es de extrañar que hubo muchos atletas que no sólo lograron ese objetivo también, sino que lo han logrado en tiempos varios segundos por debajo.

Si crees que un objetivo no te es posible de conseguir, pero alguien más ya lo logró, tú también puedes hacerlo, está a tu alcance. No hay nada imposible en el mundo, cada que evolucionamos como especie nos damos cuenta que vamos convirtiendo lo supuestamente imposible en posible.

Ahora, debemos usar la lógica. Si bien cualquier objetivo es posible, se necesitan de ciertos conocimientos y habilidades para poderlos lograr. Por consiguiente, si tu objetivo requiere un nivel de habilidad 10 pero tú estás en 1, es obvio que no lo vas a creer posible para ti, no porque sea imposible sino porque no tienes lo necesario todavía.

“El objetivo más grande puede ser logrado si tú simplemente lo divides en suficientes partes pequeñas.”
Henry Ford

La planificación vuelve a ser clave. Ten un plan de acción congruente que te permita creer que cualquier objetivo sea posible para ti.

Puedes seguir teniendo como meta un objetivo grande que actualmente no sea posible para ti, simplemente debes crear un plan con muchos mini objetivos que, de lograrlos, te permitan materializar el gran objetivo que deseas.

Así pues, si tu objetivo es de nivel 10 y tú estás en el nivel 1, tu plan de acción debe estar dividido en 9 mini objetivos para lograr el más grande. El primer objetivo te lleva al nivel 2, el segundo al nivel 3, el tercero al nivel 4, y así sucesivamente. Puede que de esta manera te tome meses o incluso años, pero con esto puedes convencerte de que cualquier objetivo sea posible para ti.

Por ejemplo, para alguien que gana 1.000 USD, ponerse como objetivo ganar 1.000.000 USD puede parecerle imposible ahora. En realidad, le es totalmente posible, sin embargo debe entender que su plan de acción le puede tomar alrededor de 10 años y estará hecho de pequeños mini objetivos donde el primero será pasar de 1.000 a 2.000, luego de 2.000 a 4.000, de 4.000 a 8.000, etc. Si su deseo por conseguirlo es real, y su compromiso también es real, tomará la decisión de hacerlo.

¿Tienes algún gran objetivo que parezca imposible de conseguir para ti actualmente?

Si es así, ¿qué mini objetivos puedes establecer para lograrlo?

¿Cuál es el orden lógico de cumplimiento de esos mini objetivos?

No hay objetivos imposibles de conseguir, sólo hay objetivos cuya ruta de materialización desconoces, cuyo trabajo de planificación no has realizado todavía.

Si te sientes perdido planificando un objetivo que actualmente no crees que puedas lograr, invierte en educación, busca mentores, haz cursos y lee libros que te puedan dar las herramientas para llegar a ese nivel de personas que ya lo han conseguido. Recuerda, lo que un hombre pudo hacer otro hombre también lo puede hacer.

¿Y si el plan que te lleva a ese gran objetivo te toma años? ¿Qué importa? Ese tiempo pasa muy rápido, no querrás que transcurran esos años y sientas arrepentimiento porque no empezaste a sembrar las semillas desde hoy. Tal como dice un proverbio chino: <<El mejor momento para plantar un árbol era hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora>>.

  • Visualizar la consecución

“Podemos atraer casi cualquier cosa por medio del uso de nuestra imaginación. Todo lo que necesitamos hacer es mantener la imagen del deseo o del sueño en nuestra mente y enfocarnos en este mientras se mezcla con emociones que son de vibraciones altas.”
Hina Hashmi, Your Life A Practical Guide to Happiness Peace and Fulfilment

El camino hacia la materialización se realiza a través de la emoción.

La palabra emoción implica que emitimos algo concreto. Nuestro corazón funciona con electromagnetismo, por lo cual es el encargado de transmitir, por eso se dice que el corazón puede hablar y que tiene una voz potente; él emitirá las emociones que tengas.

Cuando ya has hecho todo lo que has leído hasta aquí bien, implica que creaste una línea de tiempo de una versión de ti donde ya has materializado el objetivo. La visualización juega un papel esencial en este punto porque es la que permite tener viva la imagen del logro de tu objetivo, lo cual te acerca cada vez más a ella.

Cuando visualices, debes tener en cuenta dos cosas: (1) una imagen clara que implique que todo se cumplió sin que condiciones nada, y (2) las emociones que sentirías al haber cumplido ese objetivo concreto.

Una imagen clara que no condicione nada hace que la línea de tiempo que creaste no se contamine. Imagina que tienes un objetivo de casarte y aún no tienes pareja, si te visualizas en el altar frente al cura, la persona que debería estar a tu lado aparecerá como un vacío en tu imaginación, por lo tanto puedes estar condicionando sin querer una línea temporal en donde te planten en el altar.

Lo mejor para el caso anterior es que visualices tu dedo anular con un anillo de compromiso. El hecho de tener ese anillo implica que ya tienes una pareja y que el matrimonio ya ocurrió, pero no estás condicionando nada, ya que si te imaginas en el altar y te inventas la cara y la silueta de la pareja, condiciona a que la línea del tiempo tenga que ocurrir con esa persona, lo cual disminuye bastante las probabilidades de su consecución.

¿Qué imagen clara de haber logrado tu objetivo puedes imaginar en este momento?

¿Esa imagen condiciona algo de la línea temporal que estás materializando en esta realidad?

En cuanto a las emociones, cuando visualizas esa imagen clara debes hacerlo con las emociones que sentirías habiendo conseguido tu objetivo.

La emoción es el camino a la materialización, por lo mismo tus emociones vuelven aún más vivida la imagen de aquello que deseas materializar, además te permiten sentir desde ya su consecución en el ahora, lo cual te hace SER la persona que merece eso, en consecuencia podrás HACER la ejecución de tu plan de acción desde un marco mental de certeza, y, finalmente, esto te llevará a TENER lo que deseas.

¿Qué emoción sentirías si ya hubieses logrado que deseas?

¿Cómo se comporta tu versión que ya logró el objetivo que deseas?

¿Qué te impide comportarte desde ahora como la persona que ya logró el objetivo?

“La esperanza sólo anhela. La fe sabe que ya lo ha recibido y actúa acorde a ello.”
Florence Shinn

Si bien visualizar es imaginar, no quiere decir que estás soñando despierto. Simplemente usas tu imaginación con la intuición y la clarividencia suficiente para ver un futuro que sabes con toda certeza que ocurrirá.

Certeza es la clave de la visualización, sin esto sólo fantaseas.

Por medio de la visualización con la imagen clara y las emociones correctas, le das forma a la línea temporal que deseas que ocurra, a partir de aquí ya existe, pero es otra línea de tiempo, el trabajo ahora se encuentra en traer esa línea de tiempo a tu realidad.

“El tiempo es relativo, ¿ok? Y se puede estirar o angostar, pero no puede ir para atrás; no puede, ¿sí? Lo único que puede pasar por dimensiones como el tiempo es la gravedad.”
Amelia Brand, Película Interestelar

“TARS: …puedes aplicar fuerza a través del espacio tiempo.
Joseph Cooper: Gravedad… La gravedad cruza dimensiones incluyendo el tiempo.”
Película Interesterlar

La forma en la que puedes hacer que tu línea del tiempo actual se conecte con la nueva línea del tiempo que has creado con la visualización de tu objetivo es por medio de la gravedad.

La gravedad tiene una fuerza de atracción que puede atravesar la dimensión del tiempo y operar con su relatividad sin verse afectada.

El órgano físico que te permite utilizar la fuerza de gravedad para estos fines es tu hígado, y este lo activas por medio de la certeza de tus palabras en este orden: Visualizas la consecución de tu objetivo, transmites con tu corazón las emociones que sentirías al haber conseguido ese objetivo, y, por último, decretas que has logrado tu objetivo desde la certeza de que ya ocurrió.

A su vez, como el tiempo es relativo, puede que tu plan de acción diga que consigues tu objetivo en un año, pero puedes materializarlo con tu fuerza de gravedad antes de lo estimado.

Por ejemplo, yo tenía el objetivo de estar viviendo en un apartamento, tenía claro el número de habitaciones y todos los espacios que habría ahí dentro; y me visualizaba cada día viviendo ahí. Si bien ese objetivo lo tenía estimado para cumplirse en alrededor de 10 meses, al tercer mes se me dio la oportunidad de pasarme a vivir a un apartamento tal cual como yo lo había decretado, este vino y me buscó, mi fuerza de gravedad lo atrajo.

Por eso se dice que las palabras tienen poder, pero no las palabras de cualquiera, sino las de alguien que opera desde una auténtica certeza. Llegar a este nivel requiere de cierto trabajo interno, cierto autocontrol y disciplina, y de conocerse a sí mismo para lograr una maestría del Yo total, razón por la cual la mayoría no logran materializar aquello que desean.

¿Tienes total certeza de que tu objetivo ocurrirá? De ser así, ¡decrétalo!.

Conclusiones finales

Los objetivos son una fuerza propulsora, dan orden y sentido a las personas.

Una persona sin objetivos es una persona que hace méritos para no seguir con vida. Este universo es experto en deshacerse de lo que no le sirve y una persona sin propósitos no tiene ninguna utilidad.

Siempre que te sientas perdido o sin motivación, persigue un objetivo. Esto te pondrá en movimiento porque lo que no se mueve tiene la tendencia a volverse inerte, y porque avanzar en una dirección revela el camino.

Cuando diseñes tus objetivos no te olvides de tener claridad en cuanto a los resultados que deseas. Esto te permite crear imágenes concretas para tu visualización porque son imágenes que implican que ya lo has conseguido.

Cuando diseñes tus objetivos ponles una fecha límite, no crees líneas temporales innecesarias que consumen tu energía tontamente. De esta forma tienes un sentido de urgencia y facilitas la creación de tu plan de acción.

Cuando diseñes tus objetivos tomate todo el tiempo que necesites planificando. Tu plan de acción te quitará el peso de pensar en el siguiente paso cuando estés en medio del proceso, puede aminorar los posibles riesgos, e incrementa la creencia de que sí es posible para ti permitiéndote actuar desde la certeza de su consecución.

Haz seguimientos y evaluaciones durante la ejecución de tu plan de acción. Tener clara la ruta y el destino te permite mantenerte en curso para conseguir aquello que deseas.

Por último, debes estar totalmente comprometido en hacer que las cosas pasen, si no tomas esta decisión olvídate de que conseguirás tu objetivo, es más no será un objetivo sino una fantasía.

Mi intención con este artículo fue darte todas las herramientas que necesitas para definir tus objetivos y cumplirlos. Espero que aplicando esto puedas conseguir lo que sea que te propongas, por eso mis mejores deseos si has llegado hasta este punto, ahora tienes todo para materializar lo que sea que desees.

Nota: Ahora que sabes cómo diseñar tu objetivo, si deseas saber cómo encadenarlos y hacer que otra persona te ayude a cumplirlo, lee este artículo.

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